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Empiece a Moverse, Impúlsese, Cometa Errores, Siga Adelante

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Empiece a Moverse, Impúlsese, Cometa Errores, Siga Adelante,1, Luis Roberto Cordova

El dramaturgo George Bernard Shaw afirmó: «Una vida usada cometiendo errores no solo es más honorable, sino que es más útil que una vida usada no haciendo nada». Para derrotar el miedo y romper el ciclo, hay que estar dispuesto a reconocer que va a ser necesario pasar gran parte de la vida cometiendo errores. Lo malo es que 

si la persona ha estado inactiva por demasiado tiempo, echar a andar le será difícil. Lo bueno es que tan pronto como empiece a caminar, le será cada vez más fácil seguir. Si usted puede entrar en acción y se mantiene cometiendo errores, estará ganando experiencia. (Esta es la razón por la que el presidente Theodoro Roosevelt dijo: «No progresa quien no comete errores».) Esta experiencia producirá competencia, y la persona cometerá menos errores. Como resultado, su miedo será menos paralizante. Pero todo el proceso de romper el ciclo comienza con la acción. Uno debe empezar a actuar hasta sentir, y no esperar a sentir emociones positivas para entonces ponerse en acción.

Es más fácil que usted movilice a sus sentimientos, que estos lo hagan entrar en acción.

—JEROME BRUNER

Una parábola africana capta muy bien esta idea: Cada mañana en África, una gacela se despierta. Sabe que tiene que correr más rápido que el león, porque si no, morirá. Cada mañana un león se despierta. Sabe que tiene que superar en velocidad a la gacela porque si no, se morirá de hambre.

No es cuestión de si usted es león o gacela. Cuando el sol alumbre, es mejor que eche a correr.

Si para usted siempre ha sido difícil transformar sus fracasos en victorias, entonces tiene que empezar a moverse. No tiene importancia lo que lo haya detenido o por cuánto tiempo se mantuvo inactivo. La única manera de romper el ciclo es enfrentar su miedo y entrar en acción, aun cuando esto parezca pequeño o insignificante.

A VECES HASTA LOS MEJORES CAEN

Mucha gente sin éxito cae en el ciclo del miedo. Pero lo mismo ocurre con las personas altamente exitosas. Por ejemplo, cuando se observa la vida del compositor George Frederick Händel, se puede ver a una persona exitosa que se encontró en una situación de la que necesitaba desesperadamente salir.

Händel fue un músico prodigioso. Aunque su padre quería que estudiara leyes, él se dedicó a la música desde una edad muy temprana. A los diecisiete años, consiguió el puesto de organista en la catedral en Halle, su ciudad natal. Un año después, fue violinista y clavicembalista en la casa de la ópera del káiser en Hamburgo. Cuando tenía veintiún años, fue un virtuoso del teclado. Cuando empezó a componer, ganó inmediata fama y pronto fuenombrado director de la capilla de la corte del elector de Hanover (posteriormente rey Jorge I de Inglaterra). Cuando se mudó a Inglaterra, su renombre aumentó. Cuando tenía cuarenta años, ya era famoso mundialmente.

UN REVÉS DE LA FORTUNA

A pesar de su talento y fama, Händel enfrentó una considerable adversidad. La competencia con compositores ingleses rivales fue dura. El público era veleidoso y a veces no acudía a sus presentaciones. Además de eso, fue víctima frecuente del cambio de los vientos políticos de esos tiempos. Varias veces se encontró sin un centavo en los bolsillos y alborde de la bancarrota. Era difícil para él dominar el dolor que le provocaban el rechazo y los fracasos, especialmente después de un pasado tan próximo y tan exitoso.

Luego sus problemas se complicaron por el quebrantamiento de su salud. Sufrió un derrame que lo dejó con su brazo derecho sin movimiento lo que significó la pérdida del uso de cuatro dedos de su mano derecha. Aunque se recuperó, quedó abatido. En 1741, decidió que era el tiempo de retirarse, aun cuando solo tenía cincuenta y seis años. Se sentía desanimado, miserable y lleno de deudas. Creía que sus acreedores lo mandarían a prisión.

El 8 de abril de ese mismo año, ofreció lo que se interpretó como su concierto de despedida. Triste y lleno de autocompasión, se dio por vencido.

LA INSPIRACIÓN PARA SEGUIR ADELANTE 

Pero en agosto de ese año, algo increíble ocurrió. Un amigo acaudalado llamado Charles Jennings visitó a Händel y le entregó un libreto basado en la vida de Cristo. La obra intrigó a Händel lo suficiente como para ponerlo en acción. Empezó a escribir. E inmediatamente se le abrieron las compuertas de la inspiración. Su ciclo de inactividad había sido roto.

Durante veintiún días, escribió casi sin parar. Luego pasó otros dos días trabajando en la orquestación. En veinticuatro días, completó el manuscrito de doscientos sesenta páginas.

Llamó a esa obra El Mesías.

Hoy día, El Mesías de Händel es considerado una obra maestra y la culminación del trabajo del compositor. De hecho, Sir Newman Flower, uno de los biógrafos de Händel, dijo de la preparación de El Mesías: «Considerando la inmensidad de la obra y el corto tiempo que usó, quedará, quizás para siempre, como la más grande proeza en toda la historia de la composición musical»

Cuando se han logrado vencer los dolores emocionales del fracaso, no importa mucho cuán buena o mala sea su historia personal. La única cosa que importa es que usted enfrentó a su miedo y logró ponerse en actividad. Haga eso y se estará dando la oportunidad de aprender cómo dar con el lado positivo del fracaso.

Su cuarto paso hacia el lado positivo del fracaso:

Entre en acción y reduzca su miedo ¿A qué objetivo esencial para su éxito teme enfrentar más en este momento? Escríbalo aquí:

La única forma de mantenerse avanzando es enfrentar el miedo y ponerse a caminar.

Anote a continuación todos sus miedos asociados con la actividad:

Examine su lista y acepte el hecho que usted tiene miedo. Decida qué primer paso puede dar para empezar a moverse en su intento de alcanzar tal objetivo. No importa si es pequeño o grande. Solo hágalo. Si fracasa, inténtelo de nuevo. Siga intentando dar el primer paso. Luego decida cuál es el siguiente paso.

Recuerde, es casi imposible poner en acción sus sentimientos. Póngase en acción usted y sus sentimientos seguirán su ejemplo. La única manera de vencer el miedo es entrando en acción.

Pasos para encontrar el lado positivo del fracaso:

1. Reconozca que hay una gran diferencia entre las personas mediocres y las que triunfan.

2. Aprenda una nueva definición de fracaso.

3. Elimine el «yo» de sus fracasos.

4. Entre en acción y reduzca su miedo.

Encuentre la salida en la supercarretera del fracaso En el momento en que le surja una pregunta, véase mentalmente haciéndose cargo de ella y dándole el lugar que le corresponde. En ese momento, usted habrá tomado una decisión.

Así aprenderá a dar los pasos correctos. Así aprenderá a ser el que decide y no el que  reacciona. De esta manera moldeará su carácter.

—H. VAN ANDERSON

Los profesores de comercio Gary Hamel y C. K. Prahalad han escrito sobre un experimento llevado a cabo con un grupo de monos. Es una historia real de fracaso.

Cuatro monos fueron puestos en un cuarto que tenía un gran palo en el centro.

Suspendido de lo más alto del palo había un racimo de bananas. Hambriento, uno de los monos empezó a subir por el palo para conseguir algo para comer, pero cuando estaba por alcanzar las bananas, se le lanzó un chorro de agua fría. Chillando, se bajó del palo y renunció a su intento de conseguir comida. Los demás monos hicieron esfuerzos similares y cada uno fue bañado con agua fría. Después de varios intentos, finalmente se dieron por vencidos.

Entonces los investigadores sacaron del cuarto a uno de los monos y lo reemplazaron

Empiece a Moverse, Impúlsese, Cometa Errores, Siga Adelante,2, Luis Roberto Cordovapor otro. En el momento en que el recién llegado empezó a subir por el palo, los otros tres lo agarraron y lo bajaron.

Después de haber intentado subir por el palo varias veces y de ser bajado por los otros, él finalmente se dio por vencido y no volvió a intentar subir al palo otra vez.

Los investigadores reemplazaron a los tres monos originales, uno por uno, y cada vez ponían un mono nuevo, el que sería bajado del palo por los otros antes que pudiera llegar a las bananas. Llegó el momento en que el cuarto estaba lleno de monos que nunca habían recibido una ducha de agua fría. Ninguno trató de subir por el palo, pero ninguno sabía por qué.

NO DEJE QUE EL FRACASO HAGA UN MONO DE USTED

Desdichadamente, la gente que acostumbra fracasar es muy parecida a estos monos.

Cometen el mismo error una vez tras otra, aunque nunca están seguros por qué. Y como resultado, nunca logran salir de lo que yo llamo la supercarretera del fracaso. El viejo dicho tiene razón: Si usted siempre hace lo que siempre ha hecho, siempre va a obtener lo que siempre ha obtenido.

Si usted siempre hace lo que siempre ha hecho, siempre va a obtener lo que siempre ha obtenido.

Reconozcámoslo. Las personas son proclives a la rutina. Y quienquiera que haya sido condicionado a pensar que el fracaso es su destino, debe vivir tiempos duros tratando de salir de la supercarretera del fracaso. Si usted siente que es como uno de los monos del experimento; es decir, sin poderse ver logrando lo que quiere aun sin saber por qué, entonces échele una mirada al patrón en el que muchas personas proclives al fracaso caen y a la solución final.

TODO COMIENZA CON UN DESORDEN

Lo que hace que la gente entre a la supercarretera del fracaso es un error común, un fracaso o un desorden. Pero los que se mantienen en esta supercarretera no creen que es problema de ellos. Son como los conductores que escribieron las siguientes explicaciones para el accidente automovilístico en el cual se vieron involucrados:

•«Al llegar a una intersección, un arbusto apareció de pronto, dificultándome la visión».

•«Un auto invisible salió de algún lugar, dio contra mi auto y luego desapareció».

•«El poste del teléfono se acercaba a toda velocidad. Yo intenté salirme de su camino cuando me golpeó de frente».

•«La causa indirecta de este accidente fue un hombre pequeño en un carro pequeño con una boca grandota».

•«Había venido conduciendo mi automóvil por cuatro años cuando me dormí en el volante y tuve un accidente».

•«Iba camino al doctor con problemas en mi parte de atrás cuando mi unión universal cedió provocándome un accidente».

•«Atropellé al peatón cuando traté de evitar golpear el parachoques del carro que iba adelante».

•«Venía para mi casa, me metí en la calzada equivocada y golpeé un árbol que yo no tenía».

•«Solo me estaba cuidando del auto que venía detrás de mí».

•«El transeúnte no tenía idea de cuál dirección tomar, así es que pasé por encima de él».

•«El tipo estaba en medio del camino, así es que tuve que hacer varios virajes antesde golpearlo».

•«El tipo estaba en medio del camino, así es que tuve que hacer varios virajes antes de golpearlo».

•«Me salí al lado del camino, le eché una mirada a mi suegra, y me fui contra al terraplén».

Muchas personas en la supercarretera del fracaso cometen errores pero se niegan a admitirlos. Ven cada obstáculo o error como una falta cometida por otra persona. Y como resultado, por lo general responden en una o más de las siguientes maneras:

Estallar Una reacción al fracaso que mantiene a las personas conduciendo por la supercarretera del fracaso es la rabia. Probablemente usted lo ha visto. A la menor falta, la gente reacciona con exageración, echando su frustración sobre ellos mismos o sobre otros cerca de ellos.

El enojo no controlado hace grandes los pequeños problemas. El escritor inglés del siglo diecinueve Charles Buxton lo resumió así: «El mal temperamento lleva en sí su propio castigo. Pocas cosas son más amargas que sentirse amargo. El hombre se contagia con su propio veneno más de lo que puede hacerle a su víctima». Si una persona no controla su temperamento, este lo controlará a ella.

Encubrimiento Tratar de encubrir sus errores está en la naturaleza de las personas. Esta tendencia es tan antigua como Adán y Eva en el Huerto del Edén, y por lo general es tan exitosa ahora para nosotros como lo fue para ellos.

Oí un chiste acerca de un joven piloto de la marina mientras estaba en maniobras que muestra cómo la gente reacciona muchas veces a sus mentiras. Antes del despegue, el comandante había ordenado silencio absoluto de las radios de los que participaban en el ejercicio. Pero uno de los pilotos equivocadamente encendió su radio y se escuchó un murmullo: «¡Ay, ay, ay, estoy en problemas!»

No malgaste energías tratando de cubrir tu fracaso. Aprende de tus errores y enfrenta el siguiente desafío. Está bien fallar. Si no fallas, no estarás creciendo.

—H. STANLEY JUDD

El comandante tomó el micrófono de un radio operador y dijo: «¿Podría el piloto que hizo funcionar la radio identificarse de inmediato?»Hubo un largo silencio, y luego se escuchó por la radio una voz que decía: «¡Es probable que esté en problemas, pero no tanto!»

El deseo de la gente de asegurarse que los demás no vean sus faltas no siempre hace reír. Por ejemplo, tomemos el caso de Nicholas Leeson. En 1995, a los veintiocho años trabajaba para el banco británico Barings. Controlaba grandes sumas de dinero, las que trataba de aumentar a través de lo que se llamaba inversión estilo casino. Cuando las transacciones de Leeson resultaban en grandes pérdidas, él las cubría y hacía inversiones más riesgosas para tratar de recuperarse de tales pérdidas. Los analistas dicen que era como jugar al doble o nada. El problema fue que Leeson se fue quedando sin nada, a través de pérdidas cada vez mayores. Finalmente, sus acciones le costaron al banco Barings 1,3 billones de dólares. Él solo puso fuera del negocio a uno de los bancos más antiguos del mundo.

H. Stanley Judd dijo: «No malgastes energías tratando de cubrir tu fracaso. Aprende de tus errores y enfrenta el siguiente desafío. Está bien fallar. Si no fallas, no estarás creciendo». Si alguien quiere salir de la supercarretera del fracaso necesita confesar en lugar de encubrir sus errores.

A veces, personas particularmente porfiadas tratan de dejar sus problemas atrás a través de trabajar duro y rápido pero sin cambiar de dirección. Son como aquel que trata de hacer entrar una pieza cuadrada en un hoyo redondo poniendo primero la pieza en el hoyo; luego tratando de meterla a la fuerza hasta que busca un martillo y a martillazos trata de conseguirlo. Están trabajando duro pero no están llegando a ninguna parte.

Demasiada gente, cuando comete una falta, trata tercamente de seguir adelante cometiendo siempre el mismo error. Yo creo en el dicho:

«Trata, y trata otra vez». Pero la forma en que lo leo es: «Trata, luego detente y piensa. Y entonces trata de nuevo».

—WILLIAM DEAN SINGLETON

William Dean Singleton, codueño de la corporación MediaNews Group Inc., se refiere así a esta tendencia: «Demasiada gente, cuando comete una falta, trata tercamente de seguir adelante cometiendo siempre el mismo error. Yo creo en el dicho: “Trata y trata otra vez”.

Pero la forma en que lo leo es: “Trata, luego detente y piensa. Y entonces trata de nuevo”».

Reconocer ¿Ha hablado alguna vez con alguien que durante una conversación hizo una afirmación irreflexiva y, tan pronto como la hizo, usted le dijo que había cometido un error, pero cuando usted se lo hizo notar, esa persona se negó a admitirlo? No importa lo que usted le diga, se mantiene negándolo y tratando de justificar su afirmación, lo que le hace aparecer a usted como un estúpido. Eso es lo que hace la gente que niega lo que hace. Y si transforman esa práctica en un hábito, no logran salir de la supercarretera del fracaso.

Cuando mi esposa Margaret y yo estábamos criando a nuestros hijos, Elizabeth y Joel Porter (ambos ahora casados), nos dimos cuenta que nuestro hijo era porfiado como él solo.

Cuando hacía algo malo, su primera reacción era mentir. Luego lo negaba y trataba deencubrirlo. Todavía puedo recordar su expresión de persona ofendida cuando negabaenfáticamente que no se había comido el chocolate, con su rostro de niño de nueve añosembadurnado de chocolate. Margaret y yo tuvimos que trabajar duro para quitarle esainclinación.

El noventa por ciento de todos los que fallanno están realmente derrotados. Sencillamentese dan por vencidos.

—PAUL J. MEYER

El general Peyton C. March dijo: «Cualquier hombre que se valore de serlo defenderálo que cree correcto, pero se necesita un hombre aun más grande para reconocerinstantáneamente y sin reserva que está en un error». Me siento feliz que hoy día mi niñoJoel sea un hombre, y que cuando está en un error, lo admita. Y eso es bueno porque nadiepodrá encontrar la salida de la supercarretera del fracaso si sigue negando lo que hace.

Darse por vencido

Si usted permanece en la supercarretera del fracaso suficiente tiempo, finalmente irámás despacio. Es similar a lo que ocurre en las horas de mayor tránsito en la carreterainterestatal 285 que pasa por Atlanta. Es entonces cuando una gran cantidad de personassencillamente se da por vencida. Paul J. Meyer, experto en crecimiento personal dice: «Elnoventa por ciento de todos los que fallan no están realmente derrotados. Sencillamente sedan por vencidos».

PERO AL SEGUIR ADELANTE, USTED SE MANTIENE DESPIERTO

Empiece a Moverse, Impúlsese, Cometa Errores, Siga Adelante,3, Luis Roberto CordovaHay en realidad una sola solución al atolladero en la supercarretera del fracaso y esta es despertar y buscar la salida. Para salir del camino de fracasos continuos es necesario primero que todo pronunciar las tres palabras más difíciles de decir: «Yo estaba equivocado». La persona tiene que abrir los ojos, admitir sus errores y aceptar la total responsabilidad por sus acciones y actitudes equivocadas. Cada fracaso que haya experimentado es una bifurcación en el camino. Es una oportunidad para tomar la acción correcta, aprender de las faltas cometidas y empezar de nuevo.

Peter Drucker, experto en liderazgo, dice: «Mientras mejor es el hombre, más faltas cometerá, porque tratará de hacer más cosas nuevas. Yo nunca promovería a la posición más alta del trabajo a un hombre que no esté cometiendo errores … porque sin duda se trata de un mediocre». Los errores, en realidad, pavimentan el camino para alcanzar el éxito.

He aquí una serie de reflexiones que me ayudan a mantener los errores en perspectiva.

Los errores son …

Mensajes que nos realimentan acerca de la vida.

Interrupciones que nos hacen reflexionar y pensar.

Señales en el camino que nos indican la dirección correcta.

Pruebas que aumentan nuestro proceso de maduración.

Despertamientos que nos mantienen mentalmente en el juego.

Llaves que podemos usar para abrir la siguiente puerta de la oportunidad.

Exploraciones que nos hacen andar por donde nunca antes habíamos pasado.

Afirmaciones sobre nuestro desarrollo y progreso.

Hace unos pocos años hablé en una reunión a la que asistían más de cincuenta mil personas. Conté algo que escribió Portia Nelson. Ha sido una de las cosas que más me ha pedido la gente que me ha oído hablar. Se llama «Autobiografía en cinco capítulos breves».

Mejor que cualquiera otra cosa, describe el proceso de salir de la supercarretera del fracaso: 

Capítulo 1. Voy caminando por la calle. En la vereda hay un hueco profundo. Caigo en él. Estoy perdido. Sin ayuda. No es culpa mía. Me tomará toda la vida salir de aquí.

Capítulo 2. Voy caminando por la calle. En la vereda hay un hueco profundo. Hago como que no lo veo. De nuevo caigo en él. No puedo creer que esté en el mismo lugar, pero no es mi culpa. Sigo necesitando mucho tiempo para salir de aquí.

Capítulo 3. Voy caminando por la misma calle. En la vereda hay un hueco profundo. Veo que está ahí. Caigo en él. Es un hábito. Mis ojos están abiertos. Sé donde estoy. Es mi culpa. Salgo inmediatamente.

Capítulo 4. Voy caminando por la misma calle. En la vereda hay un hueco profundo. Camino rodeándolo.

Capítulo 5. Me voy por otra calle.

La única manera de salir de la supercarretera del fracaso y ver el nuevo territorio de posibilidades es asumir su responsabilidad por usted y sus errores. Michael Korda, editor en jefe de Simon y Schuster, dijo: «El éxito en cualquier escala mayor demanda que la persona asuma su responsabilidad … En el análisis final, la única cualidad que tienen todas las personas que triunfan es la capacidad de asumir su responsabilidad».

El éxito en cualquier escala mayor demanda que la persona asuma su responsabilidad … En el análisis final, la única  cualidad que tienen todas las personas que triunfan es la capacidad de asumir su responsabilidad.

—MICHAEL KORDA

SU CAPACIDAD MÁS IMPORTANTE:

RESPONSABILIDAD: La batalla por asumir la responsabilidad se libra dentro de uno. Y rara vez se gana gracias al talento, inteligencia u oportunidades. Demanda voluntad. Es por esto que Stewart B. Johnson declaró: «Nuestra misión en la vida no es ir delante de los demás, sino ir delante de nosotros mismos, romper nuestra propia marca, dejar atrás nuestro ayer por nuestro hoy».

Es posible saber cuándo las personas desarrollan un carácter firme, aceptan la responsabilidad por ellos mismos y empiezan a aprender de sus fracasos. Se ve en su manera de actuar. Por ejemplo, yo vi eso en Chris Chandler de los Halcones de Atlanta después que me mudé a Georgia.

Chandler es un jugador que tenía un historial de andar deambulando de equipo en equipo. Antes de ser contratado en Atlanta, había jugado con cinco equipos en nueve años, y nunca se había destacado. Pero las cosas empezaron a cambiar para él cuando estaba en Phoenix. Allí fue donde conoció a Jerry Rhome.

«Me encontraba en un punto en que ya nada me importaba», dice Chandler acerca de esa parte de su carrera. Su relación con la liga afectaba su disposición de asumir toda la responsabilidad por su falta de éxito. «Yo creía que la NFL (Liga Nacional de Fútbol estadounidense) estaba totalmente politizada y yo estaba dispuesto a abandonarlo todo.

Jerry me reinsertó en una actitud de competitividad y me enseñó a jugar. Hizo que de nuevo todo fuera divertido».

¿Qué fue lo que hizo Rhome? Le dijo a Chandler la verdad. «Le dije después de la temporada que él tenía muchas habilidades, pero que era inmanejable. Y me ofrecí a trabajar con él.

Al principio, Chandler se resistió. Él esperaba que los demás se ajustaran a su estilo y habilidad. Pero cambió de parecer y aceptó la oferta de Rhome. Con ayuda, trabajo duro, y una nueva decisión de cambiar él en lugar de esperar que los demás cambiaran, Chandler ha llegado a ser uno de los mejores jugadores de la NFL. En 1999 llevó a su equipo al «Super Bowl» de ese año.

OTRO CAMINO A LA FAMA

No todos aprenden la lección de asumir la responsabilidad por sus acciones. Una de las historias más inusuales que he encontrado acerca de alguien en la supercarretera del fracaso es la de Rosie Ruiz. En 1980, fue la primera mujer en cruzar la meta en el maratón de Boston con el tercer mejor tiempo jamás logrado por una mujer. Pero desde el momento que ella terminó la carrera, la gente empezó a sospechar de su «victoria».

La persona más afectada fue Jacqueline Gareau. Aunque no era favorita para ganar, la Gareau se había entrenado durante tres años. Durante el curso de la carrera, había estado al frente de todo el grupo de mujeres. Parecía que la victoria sería suya. Pero cuando faltaba aproximadamente una milla para llegar a la meta, otra mujer apareció de repente sobrepasándola. Y esa otra mujer, la Ruiz, llegó antes que ella y fue declarada la ganadora.

Inmediatamente se produjo una conmoción.

«Yo sabía que algo olía mal», dijo Bill Rodgers, el ganador entre los hombres. Y agregó que la Ruiz tenía demasiada grasa y no tenía suficientes músculos para ser una corredora de distancia. Y sobre todo eso, en la meta no se veía fatigada, no sudaba y cuando la entrevistaron, usó un lenguaje poco afín con la terminología de los corredores.

Las autoridades de la carrera entraron en sospechas y empezaron a investigar.

Encontraron que la Ruiz había calificado para el maratón de Boston tras haber obtenido una puntuación fraudulenta en el maratón de Nueva York. Supusieron que en la carrera de Boston, la Ruiz había saltado dentro del grupo de corredoras a una milla de la meta, sin sospechar que lo había hecho en el grupo que iba a la cabeza. La Asociación Atlética de Boston la descalificó y, una semana más tarde, dieron la medalla de ganadora a la Gareau.

SIGUE EN LA SUPERCARRETERA

Lo más sorprendente es que años después, aún la Ruiz sigue sin aprender de su error. En una carrera de diez kilómetros en la ciudad de Miami, la Gareau vio a la Ruiz y trató de hablar con ella para aclarar las cosas. La Gareau recuerda que le dijo: «¿Por qué hizo lo de Boston?» Y ella le respondió: «Yo gané la carrera». La Gareau concluye diciendo: «No hay forma de tener una conversación con ella».

Dos años después de su aparición en el maratón de Boston, la Ruiz fue arrestada y acusada de robar a su empleador dinero efectivo y cheques. Un año más tarde fue detenida tratando de vender dos kilos de cocaína a un policía encubierto.3 Como dijo Sir Josiah Stamp:

«Es fácil evadir nuestras responsabilidades, pero no podemos evadirnos de las consecuencias de nuestras responsabilidades». Es fácil evadir nuestras responsabilidades, pero no podemos evadirnos de las consecuencias de nuestras responsabilidades.

—SIR JOSIAH STAMP

Yo no sé qué estará haciendo actualmente Rosie Ruiz. Sus actividades pasadas me recuerdan la etiqueta que vi una vez pegada en el parachoques de un automóvil: «No me siga. Estoy perdido». En aquel entonces, la Ruiz hacía un montón de cosas, pero no estaba yendo a ninguna parte. Es de esperar que finalmente haya encontrado la salida de la. supercarretera del fracaso.

 

 

 

 

 

 

 

 

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